LIFE+REB cierra su ciclo de Rebollo Lab en Miraflores de la Sierra
La última de estas jornadas de campo reunió a profesionales y propietarios forestales en torno a un rodal maduro de rebollo, donde se mostró la selvicultura próxima a la naturaleza ensayada a lo largo del proyecto.
El proyecto LIFE+REB ha celebrado en Miraflores de la Sierra (Comunidad de Madrid) el último de sus Rebollo Lab. Estas jornadas de campo han sido, durante todo el proyecto, la forma de llevar la gestión del rebollar al lugar donde mejor se entiende: el propio monte, junto a propietarios, gestores y profesionales del sector.
La visita tuvo lugar en el monte de utilidad pública número 13, en torno a un rodal maduro de rebollo (Quercus pyrenaica). Allí, el equipo del proyecto explicó sobre el terreno la selvicultura próxima a la naturaleza que se ha ensayado en los rodales demostrativos de LIFE+REB. Se trata de un enfoque de gestión que persigue un equilibrio nada sencillo, el que existe entre la producción de madera, la resiliencia del bosque frente al cambio climático y el fomento de la biodiversidad.
Madera de calidad para productos de larga duración
El modelo pone el foco en mejorar la calidad tecnológica de la madera de rebollo, una especie tradicionalmente infrautilizada. El objetivo es poder destinarla a productos de larga duración, como tonelería, construcción o suelos, usos que aportan más valor a la madera y, a la vez, prolongan la retención del carbono durante décadas.
Es ahí donde se cierra el círculo del proyecto: la gestión del rebollar dinamiza la economía forestal del territorio al tiempo que contribuye a la mitigación del cambio climático. Un monte bien gestionado, cuya madera se transforma en productos duraderos, mantiene el carbono fijado y refuerza su papel como aliado frente a la crisis climática.
Con esta cita se pone fin al ciclo de Rebollo Lab, una de las principales herramientas de transferencia de LIFE+REB. A lo largo del proyecto, estas jornadas han acercado sus resultados a quienes gestionan y trabajan estos montes cada día, con la voluntad de que el conocimiento generado siga dando frutos más allá de su vigencia.